martes, 28 de junio de 2011

Burritos de acelga con sabores de India



Hay dos cosas que no me gustan: las pencas de acelga y los rellenos con patata.
En este plato hice las dos juntas y, la verdad, no estaban nada mal.

  • Separar las partes verdes de cuatro hojas grandes de acelga y dejarlas al aire para que pierdan rigidez.
  • Picar las pencas y una cebolleta (reservar el tallo de la cebolleta).

  • Poner aceite en una sartén amplia y rehogar las pencas a fuego mediano.
  • Añadir media cucharadita de semillas de cebolla (no son de cebolla sino de neguilla pero se venden con ese nombre en las tiendas de productos indios o paquistaníes) y las semillas de seis vainas de cardamomo. Dejar que se tuesten un poquito.
  • Añadir una patata mediana en trozos pequeños, rehogar un minuto removiendo bien y echar un tomate de pera grande picadito.
  • Condimentar con sal, cúrcuma y cominos molidos.
  • Añadir el tallo de la cebolleta picado, tapar y dejar hasta que la patata esté bien cocida.



Con este calor las hojas de acelga ya deberían estar lacias. Si aún están rígidas, pasarlas unos segundos por el micro y secarlas.

  • Repartir las hojas de acelga sobre cuatro tortillas mexicanas, preferiblemente de maíz, y encima el relleno.


  • Enrollar y poner 10 minutos en horno precalentado a 200 ºC.
  • Retirar y servir con la salsa y unas tiritas del tallo de cebolleta crudo.

Para la salsa:
 

Batir seis tomates secos en aceite con una cucharada abundante de pasta de jengibre, un poco de aceite de los tomates y leche de avena hasta obtener una consistencia un poco más ligera que la de una mayonesa.



miércoles, 22 de junio de 2011

Pasta de verano con chupito



Solo para verano-verano porque necesita calor y buenos tomates


  • Elegir cuatro tomates medianos bien rojos, carnosos y en su punto justo de madurez, esto es imprescindible para el buen resultado del plato. Cortarlos en cubitos sin desperdiciar nada del jugo.
  • Trocear también una cebolleta con sus hojas.
  • Poner las verduras en un colador sobre un recipiente para recoger el jugo, salar y dejar dos horas a temperatura ambiente, removiendo de vez en cuando (no presionar, el jugo tiene que caer solo).




A las dos horas:
  • Poner el jugo de las verduras en copitas y refrigerarlas.
  • Cocer 250 g de pasta corta (macarrones o penne rigate), escurrirla en su punto y mezclarla rápidamente con la verdura cortada, un puñado de queso parmesano o emmental rallado, hierbas frescas troceadas (por ejemplo albahaca y perejil), una molienda de pimienta y abundante aceite de oliva.
  • Servir enseguida con los chupitos (si se desea, echar en cada copa una cucharada de hielo picado o un chorrito de vodka helado).

Aviso a navegantes: esto no es una ensalada sino un plato de pasta templado, muy común en los veranos agobiantes de Roma. Se debe tomar recién hecha para que no se enfríe del todo... o meterla en el frigo y llamarla ensalada, ¡que aquí no hay leyes!



domingo, 19 de junio de 2011

Buñuelos de hojas de remolacha con salsa de maíz al curry


De la serie "no se tira nada"

Sigo con algunas ideas fijas, como las frituras con harina de garbanzo y el uso de hojas que "se tiran". Y estoy cada vez más entusiasmada, así que me disculparéis la insistencia.


Primero hay que tener una remolacha maravillosa, si es posible cultivada en las Cinc Sènies, el pulmón que me alimenta de aire puro y verdura sana. Ya os contaré más de este bendito lugar, que los mataronenses estamos en peligro de perder pero que defenderemos como si en ello nos fuera la vida porque -literalmente- en ello nos va parte de la vida.

"Mi barrio": poco después del campo está mi casa


Mientras tanto volvamos a la remolacha: esta cundió para dos personas. Y vamos a la preparación.


Primero:

Lavarla, retirar lo verde y reservar los tallos y las nervaduras gruesas.




Los buñuelos
  • Mezclar 4 cucharadas de harina de garbanzo con 2 cucharadas de harina de rebozar (o harina de trigo común), 1/2 cucharadita de levadura química, unas gotas de vinagre y el agua necesaria para hacer una masa ligera.
  • Añadir jengibre en polvo y semillas de comino.
  • Cortar las hojas crudas en tiras no demasiado finas, mezclar bien con la masa y freír por cucharadas en aceite no demasiado caliente.
  • Escurrir sobre papel de cocina y, antes de servirlos, echar una lluvia ligera de sal desde bien arriba.


La remolacha
  • Pelarla: si tenemos suerte nos quedará una joya de color granate veteado como esta, digna de la corona de un rey.
  • Rallarla y aliñar con jengibre fresco rallado, sal, vinagre de arándanos y aceite de girasol.




La salsa
  • Batir un bote pequeño de maíz dulce con 1 cucharadita o más de un buen curry, 1 diente de ajo, gotas de zumo de limón y leche de avena para aligerar.


Los tronquitos
  • Picarlos y aliñarlos con salsa de soja, vinagre de arroz aromático (supermercados chinos) y aceite de girasol.

Servir todo junto con los tronquitos repartidos aquí y allá.





miércoles, 15 de junio de 2011

La "salsa" del delta del Po


Más que una receta, un recurso para aprovechar excedentes


Quien dice delta dice fertilidad, y el del río Po en Italia no es una excepción. La producción de frutas y hortalizas es tan abundante que, al ver tutto quel ben di Dio, uno podría pensar que ha llegado al Paraíso. 
Tanto hay que, aunque se venda mucho, siempre sobra. Y de ahí viene esta preparación, que los lugareños llaman simplemente "salsa".


Ingredientes (muy aproximados y en la cantidad que haya y guste)
  • 2 berenjenas grandes (cortarlas en cubos gruesitos, dejarlas dos horas en sal a perder agua y estrujarlas bien)
  • 6-7 tomates carnosos, sin pelar y cortados en trozos irregulares
  • 3-4 pimientos de distintos colores (o todos rojos si no hay otros) también cortados en trozos irregulares
  • 4 cebollas medianas troceadas
  • un manojo grande de perejil

Preparación
  1. Poner todo menos el perejil en una cazuela grande con sal, pimienta y abundante aceite de oliva.


    Mejor poner los tomates abajo para que suelten enseguida el jugo

  2. Tapar y cocer una hora a fuego lento, mejor con un difusor.
  3. Al cabo de ese tiempo las verduras habrán soltado el agua, que las cubrirá casi por completo.
  4. Destapar y continuar la cocción al menos otra hora a fuego muy bajo, hasta que se haya reducido casi todo el líquido y quede un dedo o menos de jugo espeso y traslúcido.



  5. Añadir el perejil picado (yo le pongo también los tallos) y apagar el fuego.
  6. Probar y corregir el sabor si hace falta. Sabe mejor si se deja toda la noche en la nevera y se recalienta al día siguiente.
Utilizar como guarnición caliente o templada, como salsa para la pasta (colar la pasta bien al dente porque la salsa es blandita) o en rellenos de pasteles y empanadas. 
Soporta  muy bien la congelación, así que se puede hacer en grandes cantidades para usarla también en invierno.





domingo, 5 de junio de 2011

Mediasnoches en torre


 Fácil que más fácil no se puede, además de rico y bonito

En España se llaman mediasnoches unos bollitos semidulces que contienen mantequilla y leche (y casi siempre huevo para pintarlos). Seguramente los hay, iguales o parecidos, en todos los demás países. Y si no, se pueden usar unos simples panes de hamburguesa.

Para el relleno de estas torres hay que hacer tres preparaciones:

1) Rodajas de cebolla y tomate: rebanar una cebolla y dos tomates medianos, poner las rodajas en una placa, salarlas y hornearlas a 200 ºC hasta que se ablanden y pierdan algo de agua (más o menos el tiempo que se tarda en preparar los otros rellenos, así que no apaguéis el horno).

Mientras se hornean las verduras, preparar:

2) Las espinacas: rehogar en mantequilla unas espinacas frescas o congeladas hasta que se evapore toda el agua. Condimentar con sal, pimienta, nuez moscada y un toque de vinagre balsámico.

3) La crema de queso: batir 120 g de requesón (mató, ricotta) con un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta, perejil picado y una cucharada de harina P.A.N.



P.A.N. es una marca de harina de maíz precocinada que se usa para hacer arepas y otros platos típicos de Venezuela, Colombia y demás países de la región. Esta harina se comercializa también con otras marcas y puede ser de maíz amarillo o blanco. Es una gran ayuda en la cocina, no solo para el uso tradicional sino también como base o espesante de croquetas, hamburguesas y cremas. En España, se consigue en casi todas las grandes superficies y en las tiendas de alimentos centroamericanos.
  1. Rebanar el copete de cuatro mediasnoches y cortar el cilindro inferior en dos partes.
  2. Poner las espinacas sobre la base y arriba una rodaja de cebolla.


  3. Tapar con el otro disco, cubrirlo con rodajas de tomate y poner crema de queso solamente en la mitad del círculo.
  4. Acomodar el copete ladeado sobre la crema.
  5. Hornear hasta que se calienten, regar con mantequilla derretida y servir.

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