sábado, 17 de septiembre de 2011

Pizza vegana de calabacín y pimiento


 Nadie echará de menos el queso


Otra pizza, con la masa que sobró de la anterior.
La masa era tan poca que quedó finita como para strudel, salió estupenda y para repetir.

  • En la base: unas cucharadas de tomate envasado.

  • Arriba: rodajas muy finitas de calabacín hasta cubrirlo todo, espolvoreadas con la parte blanca de un puerro picada. Sal y pimienta.

  • Salsa: batir un pimiento rojo mediano con un buen chorro de nata vegetal, una cucharadita de té colmada de maicena y un chorro de ketchup. Hervir hasta espesar y echar sobre la pizza.

 Un pretexto para mostraros mi cuchara salsera de madera
(Tienda en Besalú donde querréis compraros todo,
antes de cruzar el puente, 2,20 €)


  • Espolvorear con cebolleta Ducros u otra hierba seca, chorrear con aceite y hornear.



Facilita para el finde, ¿no? Que lo disfrutéis mucho, con pizza o sin ella.


Cocina vegetariana


lunes, 29 de agosto de 2011

Hinojos LOLa (con semillas de mostaza y aceite de zanahoria)



Por suerte hemos conseguido unos hinojos comestibles, no como esos fósiles amarronados y encogidos que se suelen ver por esta zona, para colmo a precios desorbitados. Espero que os guste cómo los hemos preparado.

  • Lavar los hinojos, cortarles los tallos con las plumitas y desecharlos. Quitar las hojas feas sin rebanar demasiado el tronco y cortar los hinojos en gajos.
  • Calentar aceite de oliva en una cazuela grande y poner los hinojos con un buen puñado de semillas de mostaza (que sean buenas, porque de eso depende el éxito del plato). Añadir sal, pimienta blanca y un pellizco de azúcar.



  • Rehogar removiendo hasta que el hinojo quede ligeramente dorado por todos los lados mientras las semillas se van tostando sin carbonizarse.
  • Echar un chorrito de vino blanco (o de agua) y dejar evaporar el alcohol, tapar la cazuela y continuar la cocción a fuego mediano hasta que los hinojos estén tiernos pero no deshechos.

Mientras tanto, preparar el aceite de zanahoria:

  • Cortar una zanahoria cruda en trocitos y ponerla en el vaso de la batidora, cubrir de aceite hasta 1-2 dedos más arriba y batir bien hasta que quede homogéneo.



  • Este aceite da mucho juego. En este caso no lo he colado, pero para otros usos se puede dejar unas horas en infusión y pasarlo después por un tamiz, queda de color naranja intenso y muy sabroso (gracias, Arguiñano).

  • Servir los hinojos con las semillas y chorrearlos con unas cucharadas del aceite de zanahoria.

Cocina vegetariana
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martes, 2 de agosto de 2011

Dieta: Escarola rehogada con cebolla, manzana y queso


Un plato rapidísimo, delicioso, saciante y muy bajo en calorías



Necesitamos una cazuela de fondo grueso sin material antiadherente.
Las que más me gustan y uso son unas de aluminio fundido, de las cuales ya os he hablado en otra entrada, que funcionan también como hornos. En Argentina se venden con las marcas Essen y Quercy, no son baratas (sobre todo las primeras) pero son una verdadera inversión porque se usan para todo y duran para siempre. Eso sí, en contra de toda lógica, han comenzado a ponerles antiadherente. Yo tengo las Quercy sin revestimiento (ver aquí) y las recomiendo con entusiasmo.


  • Poner una cucharada de aceite en el fondo de la cazuela y calentar a fuego medio.

  • Echar una cebolla y una manzana golden cortadas en trozos planos y gruesitos. Remover hasta que empiecen a ablandarse.


  • Echar una escarola pequeña cortada en trozos, tapar y cocinar cinco minutos a fuego fuerte. Para entonces, la cebolla y la manzana se habrán tostado y la escarola estará hecha.

  • Salpimentar y agregar un chorrito de vinagre balsámico y una cucharada de queso blanco con bajo contenido de grasa (Lidl, marca Linessa, 0,2% m.g.) o queso vegano hecho con poco aceite.

  • Remover, emplatar y rematar con una picada de nueces.
    Quienes no estén a dieta pueden añadir aceite crudo al final, pero así sin más está estupenda.

    lunes, 4 de julio de 2011

    Pizzoccheri della Valtellina caseros


     Como dirían los Monty Python, "y ahora, algo completamente diferente"



    La Valtelina (Valtellina en su nombre original) es un precioso valle que se encuentra en la región italiana de la Lombardía, separado de Suiza por los Alpes que también le hacen de marco. De allí es tradicional esta pasta, muy conocida también en el resto del país.

    En Italia se suele comprar envasada, pero en España no se consigue y gracias a ello he tenido la suerte de probarla hecha en casa, que está mucho más rica. Os animo a probarla también vosotros, primero porque está buenísima y además porque es tan fácil que hasta la pueden hacer los niños pequeños.

    El ingrediente principal es el alforfón o trigo sarraceno, antes comida de pobres y hoy mucho más caro que la harina blanca. Y el acompañamiento tradicional son la col rizada o berza y las patatas, todo condimentado con abundante mantequilla y queso del valle. Un plato invernal que, si se aligera un poco, se agradece también en los días frescos del verano.

    Allá vamos... y no os asustéis, que es más largo de contar que de hacer.

    Primero hacemos la masa, y aquí viene la primera sorpresa: no hacen falta amasadoras ni esfuerzo, se alisa en segundos y queda un bollo maleable como la plastilina.

    Mezclar bien tres tacitas de sarraceno con una tacita de harina blanca de trigo común.

    Añadir poca agua (algo menos de una tacita), en varias veces, hasta obtener un bollo bien formado pero lo más duro posible. Si queda blando, echarle más harina de cualquiera de las dos.


     Ideal para jugar a las cocinitas con los peques


    Cortar el bollo en tres partes.

    Hacer un bollito con una de las partes y estirarlo en un rectángulo de 20 cm de altura por el ancho que salga.

    Atención: la masa no tiene que quedar fina como la de la pasta tradicional sino de 1,5 mm de grosor aproximadamente. Esto es imprescindible para que no se rompa y además sabe mejor.

    Recortar los bordes para igualar el rectángulo, enharinarlo abundantemente y cortarlo en dos partes. Superponer las dos partes y cortar tiras de 1,5 cm de ancho.


     Que no le falte harina, al contrario, mejor que le sobre

    Hacer lo mismo con los otros dos bollitos y con todos los recortes hasta que no quede nada de masa.  
    Yo hago la última tira a mano, bien basta, y el que se la encuentra en el plato tiene premio (no friega los platos).

    Atención: al apartar las tiras cortadas, dejarlas rectas, yo las amontoné dobladas y algunas se quebraron por los dobleces.

    Mientras tanto habremos puesto a hervir abundante agua. Añadir sal y echar media col rizada pequeña (quitadle las hojas más duras pero no las tiréis) y una o dos patatas peladas, todo en trozos bastante grandes.




    Mientras se cuecen las verduras, poner 100 g de mantequilla en una sartén bien grande y rehogar lentamente tres dientes de ajo laminados sin dejar que se tuesten.

    Cuando las patatas estén tiernas, añadir los pizzoccheri y remover con cuidado, de abajo hacia arriba, para repartirlos bien. Cocinar de dos a cinco minutos, hasta que pierdan el gusto a crudo.

    Retirar la verdura y la pasta con un colador grande e ir echándolas en la mantequilla caliente con el fuego encendido.




    Apagar el fuego, añadir 150 g de queso de vaca semicurado, cortado en cubitos, y un puñado de parmesano rallado. Remover con cuidado y servir enseguida, bien espolvoreado con pimienta negra de molinillo.

    Después de esto no hace falta más nada, es un plato completo y muy saciante.
    ¡Y tan fácil que os divertiréis haciéndolo!

    martes, 28 de junio de 2011

    Burritos de acelga con sabores de India



    Hay dos cosas que no me gustan: las pencas de acelga y los rellenos con patata.
    En este plato hice las dos juntas y, la verdad, no estaban nada mal.

    • Separar las partes verdes de cuatro hojas grandes de acelga y dejarlas al aire para que pierdan rigidez.
    • Picar las pencas y una cebolleta (reservar el tallo de la cebolleta).

    • Poner aceite en una sartén amplia y rehogar las pencas a fuego mediano.
    • Añadir media cucharadita de semillas de cebolla (no son de cebolla sino de neguilla pero se venden con ese nombre en las tiendas de productos indios o paquistaníes) y las semillas de seis vainas de cardamomo. Dejar que se tuesten un poquito.
    • Añadir una patata mediana en trozos pequeños, rehogar un minuto removiendo bien y echar un tomate de pera grande picadito.
    • Condimentar con sal, cúrcuma y cominos molidos.
    • Añadir el tallo de la cebolleta picado, tapar y dejar hasta que la patata esté bien cocida.



    Con este calor las hojas de acelga ya deberían estar lacias. Si aún están rígidas, pasarlas unos segundos por el micro y secarlas.

    • Repartir las hojas de acelga sobre cuatro tortillas mexicanas, preferiblemente de maíz, y encima el relleno.


    • Enrollar y poner 10 minutos en horno precalentado a 200 ºC.
    • Retirar y servir con la salsa y unas tiritas del tallo de cebolleta crudo.

    Para la salsa:
     

    Batir seis tomates secos en aceite con una cucharada abundante de pasta de jengibre, un poco de aceite de los tomates y leche de avena hasta obtener una consistencia un poco más ligera que la de una mayonesa.



    miércoles, 22 de junio de 2011

    Pasta de verano con chupito



    Solo para verano-verano porque necesita calor y buenos tomates


    • Elegir cuatro tomates medianos bien rojos, carnosos y en su punto justo de madurez, esto es imprescindible para el buen resultado del plato. Cortarlos en cubitos sin desperdiciar nada del jugo.
    • Trocear también una cebolleta con sus hojas.
    • Poner las verduras en un colador sobre un recipiente para recoger el jugo, salar y dejar dos horas a temperatura ambiente, removiendo de vez en cuando (no presionar, el jugo tiene que caer solo).




    A las dos horas:
    • Poner el jugo de las verduras en copitas y refrigerarlas.
    • Cocer 250 g de pasta corta (macarrones o penne rigate), escurrirla en su punto y mezclarla rápidamente con la verdura cortada, un puñado de queso parmesano o emmental rallado, hierbas frescas troceadas (por ejemplo albahaca y perejil), una molienda de pimienta y abundante aceite de oliva.
    • Servir enseguida con los chupitos (si se desea, echar en cada copa una cucharada de hielo picado o un chorrito de vodka helado).

    Aviso a navegantes: esto no es una ensalada sino un plato de pasta templado, muy común en los veranos agobiantes de Roma. Se debe tomar recién hecha para que no se enfríe del todo... o meterla en el frigo y llamarla ensalada, ¡que aquí no hay leyes!



    domingo, 19 de junio de 2011

    Buñuelos de hojas de remolacha con salsa de maíz al curry


    De la serie "no se tira nada"

    Sigo con algunas ideas fijas, como las frituras con harina de garbanzo y el uso de hojas que "se tiran". Y estoy cada vez más entusiasmada, así que me disculparéis la insistencia.


    Primero hay que tener una remolacha maravillosa, si es posible cultivada en las Cinc Sènies, el pulmón que me alimenta de aire puro y verdura sana. Ya os contaré más de este bendito lugar, que los mataronenses estamos en peligro de perder pero que defenderemos como si en ello nos fuera la vida porque -literalmente- en ello nos va parte de la vida.

    "Mi barrio": poco después del campo está mi casa


    Mientras tanto volvamos a la remolacha: esta cundió para dos personas. Y vamos a la preparación.


    Primero:

    Lavarla, retirar lo verde y reservar los tallos y las nervaduras gruesas.




    Los buñuelos
    • Mezclar 4 cucharadas de harina de garbanzo con 2 cucharadas de harina de rebozar (o harina de trigo común), 1/2 cucharadita de levadura química, unas gotas de vinagre y el agua necesaria para hacer una masa ligera.
    • Añadir jengibre en polvo y semillas de comino.
    • Cortar las hojas crudas en tiras no demasiado finas, mezclar bien con la masa y freír por cucharadas en aceite no demasiado caliente.
    • Escurrir sobre papel de cocina y, antes de servirlos, echar una lluvia ligera de sal desde bien arriba.


    La remolacha
    • Pelarla: si tenemos suerte nos quedará una joya de color granate veteado como esta, digna de la corona de un rey.
    • Rallarla y aliñar con jengibre fresco rallado, sal, vinagre de arándanos y aceite de girasol.




    La salsa
    • Batir un bote pequeño de maíz dulce con 1 cucharadita o más de un buen curry, 1 diente de ajo, gotas de zumo de limón y leche de avena para aligerar.


    Los tronquitos
    • Picarlos y aliñarlos con salsa de soja, vinagre de arroz aromático (supermercados chinos) y aceite de girasol.

    Servir todo junto con los tronquitos repartidos aquí y allá.





    miércoles, 15 de junio de 2011

    La "salsa" del delta del Po


    Más que una receta, un recurso para aprovechar excedentes


    Quien dice delta dice fertilidad, y el del río Po en Italia no es una excepción. La producción de frutas y hortalizas es tan abundante que, al ver tutto quel ben di Dio, uno podría pensar que ha llegado al Paraíso. 
    Tanto hay que, aunque se venda mucho, siempre sobra. Y de ahí viene esta preparación, que los lugareños llaman simplemente "salsa".


    Ingredientes (muy aproximados y en la cantidad que haya y guste)
    • 2 berenjenas grandes (cortarlas en cubos gruesitos, dejarlas dos horas en sal a perder agua y estrujarlas bien)
    • 6-7 tomates carnosos, sin pelar y cortados en trozos irregulares
    • 3-4 pimientos de distintos colores (o todos rojos si no hay otros) también cortados en trozos irregulares
    • 4 cebollas medianas troceadas
    • un manojo grande de perejil

    Preparación
    1. Poner todo menos el perejil en una cazuela grande con sal, pimienta y abundante aceite de oliva.


      Mejor poner los tomates abajo para que suelten enseguida el jugo

    2. Tapar y cocer una hora a fuego lento, mejor con un difusor.
    3. Al cabo de ese tiempo las verduras habrán soltado el agua, que las cubrirá casi por completo.
    4. Destapar y continuar la cocción al menos otra hora a fuego muy bajo, hasta que se haya reducido casi todo el líquido y quede un dedo o menos de jugo espeso y traslúcido.



    5. Añadir el perejil picado (yo le pongo también los tallos) y apagar el fuego.
    6. Probar y corregir el sabor si hace falta. Sabe mejor si se deja toda la noche en la nevera y se recalienta al día siguiente.
    Utilizar como guarnición caliente o templada, como salsa para la pasta (colar la pasta bien al dente porque la salsa es blandita) o en rellenos de pasteles y empanadas. 
    Soporta  muy bien la congelación, así que se puede hacer en grandes cantidades para usarla también en invierno.





    domingo, 5 de junio de 2011

    Mediasnoches en torre


     Fácil que más fácil no se puede, además de rico y bonito

    En España se llaman mediasnoches unos bollitos semidulces que contienen mantequilla y leche (y casi siempre huevo para pintarlos). Seguramente los hay, iguales o parecidos, en todos los demás países. Y si no, se pueden usar unos simples panes de hamburguesa.

    Para el relleno de estas torres hay que hacer tres preparaciones:

    1) Rodajas de cebolla y tomate: rebanar una cebolla y dos tomates medianos, poner las rodajas en una placa, salarlas y hornearlas a 200 ºC hasta que se ablanden y pierdan algo de agua (más o menos el tiempo que se tarda en preparar los otros rellenos, así que no apaguéis el horno).

    Mientras se hornean las verduras, preparar:

    2) Las espinacas: rehogar en mantequilla unas espinacas frescas o congeladas hasta que se evapore toda el agua. Condimentar con sal, pimienta, nuez moscada y un toque de vinagre balsámico.

    3) La crema de queso: batir 120 g de requesón (mató, ricotta) con un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta, perejil picado y una cucharada de harina P.A.N.



    P.A.N. es una marca de harina de maíz precocinada que se usa para hacer arepas y otros platos típicos de Venezuela, Colombia y demás países de la región. Esta harina se comercializa también con otras marcas y puede ser de maíz amarillo o blanco. Es una gran ayuda en la cocina, no solo para el uso tradicional sino también como base o espesante de croquetas, hamburguesas y cremas. En España, se consigue en casi todas las grandes superficies y en las tiendas de alimentos centroamericanos.
    1. Rebanar el copete de cuatro mediasnoches y cortar el cilindro inferior en dos partes.
    2. Poner las espinacas sobre la base y arriba una rodaja de cebolla.


    3. Tapar con el otro disco, cubrirlo con rodajas de tomate y poner crema de queso solamente en la mitad del círculo.
    4. Acomodar el copete ladeado sobre la crema.
    5. Hornear hasta que se calienten, regar con mantequilla derretida y servir.

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