lunes, 4 de julio de 2011

Pizzoccheri della Valtellina caseros


 Como dirían los Monty Python, "y ahora, algo completamente diferente"



La Valtelina (Valtellina en su nombre original) es un precioso valle que se encuentra en la región italiana de la Lombardía, separado de Suiza por los Alpes que también le hacen de marco. De allí es tradicional esta pasta, muy conocida también en el resto del país.

En Italia se suele comprar envasada, pero en España no se consigue y gracias a ello he tenido la suerte de probarla hecha en casa, que está mucho más rica. Os animo a probarla también vosotros, primero porque está buenísima y además porque es tan fácil que hasta la pueden hacer los niños pequeños.

El ingrediente principal es el alforfón o trigo sarraceno, antes comida de pobres y hoy mucho más caro que la harina blanca. Y el acompañamiento tradicional son la col rizada o berza y las patatas, todo condimentado con abundante mantequilla y queso del valle. Un plato invernal que, si se aligera un poco, se agradece también en los días frescos del verano.

Allá vamos... y no os asustéis, que es más largo de contar que de hacer.

Primero hacemos la masa, y aquí viene la primera sorpresa: no hacen falta amasadoras ni esfuerzo, se alisa en segundos y queda un bollo maleable como la plastilina.

Mezclar bien tres tacitas de sarraceno con una tacita de harina blanca de trigo común.

Añadir poca agua (algo menos de una tacita), en varias veces, hasta obtener un bollo bien formado pero lo más duro posible. Si queda blando, echarle más harina de cualquiera de las dos.


 Ideal para jugar a las cocinitas con los peques


Cortar el bollo en tres partes.

Hacer un bollito con una de las partes y estirarlo en un rectángulo de 20 cm de altura por el ancho que salga.

Atención: la masa no tiene que quedar fina como la de la pasta tradicional sino de 1,5 mm de grosor aproximadamente. Esto es imprescindible para que no se rompa y además sabe mejor.

Recortar los bordes para igualar el rectángulo, enharinarlo abundantemente y cortarlo en dos partes. Superponer las dos partes y cortar tiras de 1,5 cm de ancho.


 Que no le falte harina, al contrario, mejor que le sobre

Hacer lo mismo con los otros dos bollitos y con todos los recortes hasta que no quede nada de masa.  
Yo hago la última tira a mano, bien basta, y el que se la encuentra en el plato tiene premio (no friega los platos).

Atención: al apartar las tiras cortadas, dejarlas rectas, yo las amontoné dobladas y algunas se quebraron por los dobleces.

Mientras tanto habremos puesto a hervir abundante agua. Añadir sal y echar media col rizada pequeña (quitadle las hojas más duras pero no las tiréis) y una o dos patatas peladas, todo en trozos bastante grandes.




Mientras se cuecen las verduras, poner 100 g de mantequilla en una sartén bien grande y rehogar lentamente tres dientes de ajo laminados sin dejar que se tuesten.

Cuando las patatas estén tiernas, añadir los pizzoccheri y remover con cuidado, de abajo hacia arriba, para repartirlos bien. Cocinar de dos a cinco minutos, hasta que pierdan el gusto a crudo.

Retirar la verdura y la pasta con un colador grande e ir echándolas en la mantequilla caliente con el fuego encendido.




Apagar el fuego, añadir 150 g de queso de vaca semicurado, cortado en cubitos, y un puñado de parmesano rallado. Remover con cuidado y servir enseguida, bien espolvoreado con pimienta negra de molinillo.

Después de esto no hace falta más nada, es un plato completo y muy saciante.
¡Y tan fácil que os divertiréis haciéndolo!

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