La diferencia está en el tomate
Para tomar ensaladas en invierno y que no sepan a frío, una buena idea es poner algunos ingredientes cocidos y templados. En este caso, además, el tomate se sirve en forma de crema.
- La crema de tomate: batir un tomate grande en trozos con cuatro tomates secos, medio bulbo pequeño de cebolleta (cebolla de verdeo), un chorro de aceite de oliva, sal, una cucharadita de cilantro o perejil picado y dos cucharaditas de citronela u otras hierbas y especias que haya y gusten. Si queda demasiado espesa, añadir más trozos de tomate hasta que tenga la consistencia adecuada. Reservar a temperatura ambiente.
- Limpiar las alcachofas (por ejemplo así), cortarlas en gajos e ir poniéndolas en agua con sal y limón. Hervirlas hasta que estén tiernas pero consistentes, escurrir y dejar en un sitio templado, que puede ser el microondas previamente calentado con un vaso de agua.
- Mientras tanto, pelar las patatas, cortarlas en rodajas gruesas y cocerlas en agua con sal, limón y una nuez de margarina. Escurrirlas cuando estén en su punto y reservarlas junto con las alcachofas.
- Montar la ensalada con cogollos de lechuga, las alcachofas y patatas, unos fresones y unos tallos de cebolleta. Regar con abundante citronette (zumo de limón y aceite) y servir con la crema aparte.
Poner abundante crema en los platos porque no es una salsa sino el tomate de la ensalada.
Cocina vegetariana
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